Por qué el precio del gas afecta tanto al precio de la electricidad (1)

¿Por qué el precio del gas afecta tanto al precio de la electricidad?

En el orden del día están los altos costes energéticos que están sufriendo tanto empresas como particulares, hasta el punto de que a nivel gubernamental se está empezando a debatir la viabilidad del modelo de compra y venta de energía actual.

Además de la electricidad, el gas también está siendo noticia dado que la proporción de aumento de precio respecto años anteriores es incluso superior a los incrementos de la electricidad. Es por ello que muchas de las propuestas de mejora se centran en desvincular electricidad y gas.

En este artículo nos centraremos en analizar cómo funciona el mercado de la electricidad en España, el denominado sistema de casación marginalista, analizaremos la relación existente entre el gas y la electricidad, y porque uno depende tanto del otro.

Funcionamiento del sistema de casación marginalista

Como ya se explicó anteriormente en otra entrada de blog, OMIE: ¿Cómo se determina el precio de la luz?, el mercado de la electricidad en España pertenece al tipo marginalista, es decir, todas las operaciones de intercambio de energía (generadores y compradores) se liquidan al precio de la oferta más alta casada, es decir, al precio de cruce entre la oferta y la demanda. Este proceso se repite 24 veces cada día, coincidiendo con cada hora del día.

Curva de oferta y demanda

Para poder llegar a esa casación, previamente deben configurarse dos curvas: la curva de oferta conformada por el conjunto de vendedores de energía de las distintas fuentes de energía, ya sean renovables o convencionales, y la curva de demanda, caracterizada especialmente por las comercializadoras.

En estas dos curvas siempre aparecerán dos elementos:

  • Generadores: Entrarán prácticamente a precio cero, cómo es el caso de las nucleares, a las cuales les interesa asegurar de inmediato el intercambio de su energía.
  • Comercializadoras: Entrarán a comprar prácticamente al precio más caro posible, para poder asegurar el suministro a sus clientes.

A pesar de esto, ni los generadores venderán su energía gratis, ni esas comercializadoras la comprarán al precio al que han entrado. Y esto es así porque las curvas de oferta y demanda se irán ordenando en función del precio al que los vendedores están dispuestos a vender y viceversa con los compradores.

Imagen: Las energía nuclear no es susceptible de activarse en momentos puntuales, sino que necesita una generación constante y lineal.

Coste de oportunidad

Normalmente, desde el punto de vista de la generación, las fuentes de energía que se situarán mas a la izquierda de la curva serán las que tengan un coste de oportunidad muy bajo, es decir, las opciones de empleo de la energía para otras finalidades son menor, mientras que se desplazarán hacia la derecha aquellas cuyo coste de oportunidad sea mayor. Por ejemplo, que sea más rentable producir en un momento en el que el mercado ofrezca mejores precios

Disponibilidad de generadores

Otro de los elementos que inciden en el orden de las ofertas es la disponibilidad. Hay fuentes de energía que sirven o están preparadas para atender puntas o necesidades puntuales de demanda y pueden ponerse a disposición en poco tiempo. En este caso, cuanto mayor sea la capacidad de disponibilidad inmediata, la fuente de generación tenderá a desplazarse más a la derecha.

Por el contrario, hay fuentes de energía que son más indisponibles, como por ejemplo la solar o la eólica, que dependen en todo momento de las condiciones climatológicas. Asimismo, la nuclear no es susceptible de activarse en momentos puntuales, sino que necesita una generación constante y lineal. Es por este motivo que las renovables y la nuclear se sitúan en la parte izquierda.

Precio de casación

Tras ordenar las diferentes ofertas de compra y de venta, el precio de casación es aquel que resulta del cruce entre la oferta y la demanda. Por tanto, los compradores pagarán al precio de casación, independientemente de que hubieran entrado a comprar más caro, y los vendedores recibirán también a precio de casación, independientemente de que hubieran entrado a cero, como se ha explicado en el caso de las nucleares.

El problema del ciclo combinado

Tras la explicación anterior, el problema radica en la participación del gas natural como fuente de generación de electricidad. Las centrales de ciclo combinado utilizan gas natural para producir electricidad y se caracterizan por ser fuentes de energía muy disponibles, es decir, actúan para poder garantizar la demanda en todo momento y evitar paradas.

Dependencia del gas natural exterior y derechos de emisión de Co2

Lo que sucede es que España, y el resto de los países europeos, es la gran dependencia del gas natural exterior, y a causa de ello, son vulnerables a los movimientos de precios por razones estratégicas o geopolíticas.

Otro de los elementos asociados al uso del gas natural es el pago de los derechos de emisión de CO2, que no deja de ser un incentivo a la descarbonización, es decir, se obliga al pago de unos derechos por la generación de CO2, obligando a estos generadores a ser menos competitivos.

Siguiendo la explicación anterior, el ciclo combinado de gas entra en la curva de oferta como un elemento clave para asegurar la demanda, y esa entrada se produce a un precio muy elevado, por el alto coste actual de la materia prima y los derechos de emisión de CO2.

A continuación, la oferta más alta casa con la curva de la demanda, ya que los compradores están dispuestos a pagar más caro para poder asegurar suministro a sus clientes.

Windfall profits a tecnologías inframarginales

No obstante, el problema del sistema es que todos los generadores recibirán su energía al precio cruzado, es decir, la entrada del gas natural favorece al resto de generadores, que verán incrementados sus resultados. En contraposición, los compradores de energía deberán pagar a un coste superior, y por ende, repercutirán ese precio de compra a todos los consumidores.

Cese de comercializadoras

Además de lo anterior, este problema pone en jaque al sistema de las comercializadoras: muchas comercializadoras no tienen cubierto al 100% los precios negociados con sus clientes, y por tanto, si tienen que asegurar y vender a un precio cerrado, incurrirán en perdidas cada vez que el mercado case por encima de ese precio pactado.

No solo eso, sino que cada vez deberán prestar mas garantías a la hora de comprar energía, ya que a precio más alto, más cantidad de garantías. Es por ello por lo que muchas comercializadoras no han podido aguantar la presión anterior y han tenido que cesar su actividad.

Como conclusión a lo anterior, si bien es cierto que el gas natural está siendo una vía importante para cubrir la demanda, el hecho de trasladar ese precio de casación a todos los generadores, que ven como sus beneficios se multiplican, mientras que los compradores cada vez deben de aportar mayores garantías para asegurar el suministro a sus clientes, provoca que el sistema actual, con la inestabilidad que se vislumbra con los precios del gas, sea ineficiente y requiera de una revisión en profundidad.

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